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Por
siglos el ser humano ha construido máquinas que imitan las partes
del cuerpo humano.
Los antiguos egipcios unieron brazos mecánicos a las estatuas de
sus dioses. Estos brazos fueron operados por sacerdotes, quienes decían
que el movimiento de éstos era inspiración de sus dioses.
Los griegos construyeron estatuas que operaban con sistemas hidráulicas,
los cuales se utilizaban para fascinar a los adoradores de los templos.
Durante los siglos XVII y XVIII en Europa fueron construidos muñecos
mecánicos muy ingeniosos que tenían algunas características
de robots:
Jacques
de Vauncansos construyó varios músicos de tamaño
humano a mediados del siglo XVIII.
Esencialmente se trataba de robots mecánicos diseñados
para un propósito específico: el entretenimiento. |
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En
1772, Pierre Jaquet-Droz (1721-1790) inventó un escritor
automático.
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En
1805, Henri Maillardert construyó una muñeca mecánica
que era capaz de hacer dibujos. Una serie de levas se utilizaban como
el programa para el dispositivo en el proceso de escribir y dibujar.
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Hubo
otras invenciones mecánicas durante la revolución
industrial, creadas por mentes de igual genio, muchas de las cuales
estaban dirigidas al sector de la producción textil. Entre
ellas se puede citar la hiladora giratoria de Hargreaves (1770),
la hiladora mecánica de Crompton (1779), el telar mecánico
de Cartwright (1785), el telar de Jacquard (1801), y otros.
Imagen:
Telar de Jacquard
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El
desarrollo en la tecnología, donde se incluyen las poderosas computadoras
electrónicas, los actuadores de control retroalimentados, transmisión
de potencia a través de engranes, y la tecnología en sensores
han contribuido a flexibilizar los mecanismos autómatas para desempeñar
tareas dentro de la industria.
Son varios los factores que intervienen para que se desarrollaran los
primeros robots en la década de los 50s. La investigación
en inteligencia artificial desarrolló maneras de emular el procesamiento
de información humana con computadoras electrónicas e inventó
una variedad de mecanismos para probar sus teorías.
No obstante las limitaciones de las máquinas robóticas actuales,
el concepto popular de un robot es que tiene una apariencia humana y que
actúa como tal. Este concepto humanoide ha sido inspirado y estimulado
por varias narraciones de ciencia ficción.
Una obra checoslovaca publicada en 1917 por Karel Kapek, denominada "Rossums
Universal Robots", dio lugar al término robot.
La palabra checa Robota significa servidumbre o trabajador
forzado, y cuando se tradujo al ingles se convirtió en el término
robot. Dicha narración se refiere a un brillante científico
llamado Rossum y su hijo, quienes desarrollan una sustancia química
que es similar al protoplasma. Utilizan ésta sustancia para fabricar
robots, y sus planes consisten en que los robots sirvan a la clase humana
de forma obediente para realizar todos los trabajos físicos. Rossum
sigue realizando mejoras en el diseño de los robots, elimina órganos
y otros elementos innecesarios, y finalmente desarrolla un ser "perfecto".
El argumento experimenta un giro desagradable cuando los robots perfectos
comienzan a no cumplir con su papel de servidores y se rebelan contra
sus dueños, destruyendo toda la vida humana.
Entre los escritores de ciencia ficción, Isaac
Asimov contribuyó con varias narraciones relativas a robots,
comenzó en 1939, a él se atribuye el acuñamiento
del término Robótica. La imagen de robot que aparece en
su obra es el de una máquina bien diseñada y con una seguridad
garantizada que actúa de acuerdo con tres
principios.
A
continuación se presenta un cronograma de los avances de la robótica
desde sus inicios.
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