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Impulsos
cerebrales de monos mueven un brazo robótico
Fuente:
http://www.el-mundo.es/salud/2000/409/974288215.html
En
el futuro, las personas parapléjicas quizás
puedan volver a caminar con piernas robóticas controladas
por su propio cerebro. De momento, un equipo de investigadores
estadounidenses ya ha probado con éxito en monos un
brazo artificial que se puede manipular con las señales
cerebrales de estos animales. Los resultados de este experimento
se acaban de publicar en 'Nature'.
No
es la primera vez que se diseña un aparato de este
tipo. De hecho, en 1999 ya se creó un brazó
robótico que podía realizar movimientos relativamente
sencillos, tras recibir señales neuronales enviadas
desde el cerebro de una rata.
Sin
embargo, hasta ahora nunca se había creado un brazo
artificial que fuese capaz de reproducir los movimientos complejos
que realizan los primates. Este nuevo aparato, por lo tanto,
se aproxima mucho más a las características
del organismo humano.
En
una primera fase de investigación, Miguel Nicolelis
y sus colaboradores de la Universidad de Duke, en EEUU, implantaron
unos electrodos diminutos en el cerebro de dos monos. Estos
artilugios, denominados microcables, detectaban la actividad
neuronal en las regiones de la corteza cerebral que regulaban
los movimientos de los animales, y transmitían estos
impulsos eléctricos a un ordenador.
A
continuación, los animales aprendieron a realizar dos
tareas manuales: en primer lugar, los científicos les
enseñaron a mover una palanca en dos direcciones (a
la izquierda o a la derecha), y en segundo lugar, les enseñaron
a coger raciones de comida desde cuatro posiciones distintas
de una bandeja. Durante todo este proceso de aprendizaje,
el ordenador que estaba conectado al cerebro de los monos
continuó registrando toda su actividad neuronal.
INFORMATICA
. De esta manera, los investigadores desarrollaron un programa
informático que codificaba las señales cerebrales
de los monos durante la realización de las dos tareas
manuales. Gracias a este programa, cuando los animales empezaban
a mover las manos para cambiar la posición de la palanca
o para coger comida de la bandeja, el ordenador podía
predecir de inmediato la trayectoria de sus manos.
Una
vez que este programa se había perfeccionado, los científicos
conectaron el ordenador al brazo robótico, y lograron
que este aparato imitara los movimientos de los monos. Cuando
los animales movían las manos para accionar la palanca
o coger comida, sus impulsos cerebrales se registraban en
el ordenador, e inmediatamente estas señales se transmitían
al brazo robótico.
A
pesar de que los monos no siempre realizaban estos movimientos
de la misma manera, ya que a veces variaba la velocidad o
la posición de las manos, el brazo artificial copiaba
todos sus desplazamientos.
Los
movimientos que hacían los monos para accionar la palanca
eran relativamente sencillos, ya que las manos se desplazaban
de una forma unidimensional hacia la izquierda o la derecha.
Sin embargo, la tarea de coger comida era bastante más
compleja, porque eran movimientos tridimensionales al aproximarse
a la bandeja, coger los alimentos, llevárselos a la
boca y volver a la posición inicial. Aún así,
en ambos casos, el brazo robótico podía realizar
todos estos desplazamientos de forma eficaz.
Además,
los investigadores también comprobaron que las señales
cerebrales de los monos se podían transmitir por Internet.
De esta manera, incluso consiguieron mover otro brazo robótico
que se encontraba a cientos de kilómetros de distancia.
Mientras los monos movían sus brazos en un laboratorio
de la Universidad de Duke, sus impulsos neuronales se transmitían
a un ordenador en el Massachusetts Institute of Technology,
y allí un brazo robótico realizaba los mismos
movimientos simultáneamente.
MIEMBROS
. Nicolelis y sus colegas consideran que, eventualmente, el
desarrollo de estas técnicas permitirá la creación
de brazos y piernas artificiales que se podrán controlar
voluntariamente.
Si
las expectativas de estos científicos se cumplen, las
personas que se encuentran paralizadas por un accidente, las
que tengan algún miembro amputado, o las que sufran
un deterioro de sus facultades motoras por culpa de enfermedades
como la esclerosis lateral amiotrófica, podrán
recuperar al menos parte de su movilidad. En vez de enviar
órdenes a un músculo vivo, el cerebro de estos
pacientes podrá controlar los movimientos de una prótesis
robótica.
En
un editorial de 'Nature' sobre este estudio, el doctor Sandro
Mussa-Ivaldi señala que «la idea de mover miembros
robóticos con el mero poder de la mente solía
pertenecer al mundo de la ciencia ficción». Sin
embargo, en su opinión, el experimento de Nicolelis
y sus colegas demuestra que «cada vez nos estamos aproximando
más a este objetivo».
Además,
según este investigador, la creación de aparatos
que establezcan lazos de comunicación entre señales
neuronales y programas informáticos va a ser muy útil
para comprender mejor el funcionamiento del cerebro. De esta
manera, se podrán identificar con más claridad
las regiones específicas del cerebro que están
involucradas en los diferentes tipos de movimientos corporales.
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